Tokyo Cohen: No quiero ser una marca de ropa, quiero ser un universo en expansión

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Vacaciones con Gilda es el último proyecto de Tokyo Cohen, donde nos muestra que no solo importa el diseño de la ropa, sino también la construcción de la imagen de marca. Experimenta con maniquíes sin cara, apuesta a la prenda única y su comunicación en redes sociales nos invita a ver capítulos de varias historias. 

A Tokyo se lo puede ver siempre rodeado de sus amigxs musixs, compartiendo risas y festivales, sin dudas, algo que se ve reflejado en la libertad a la hora de diseñar. 

¿De dónde viene Tokyo? ¿Cómo se convierte en diseñador?

Tokyo iba a ser el nombre de mi hijo, que nunca estuvo en los planes de nadie. Al nunca haber aterrizado en este planeta, tomé la decisión de ser yo mismo Tokyo, quizá convirtiéndome en mi propio hijo. Elegir mi nombre me ayudó mucho a descubrirme.

Mi viejo se dedicó toda su vida a la industria textil por lo que fui criado en ese mundo en el que estaba rodeado de ropa. Ya de chico flasheaba con los estímulos que tenía alrededor y a medida que fui creciendo me fui involucrando cada vez más en el diseño. Nunca fui muy estudioso y mucho menos académico, comencé de pequeño trabajando en la parte de diseño y producción de Bokura y ese fue mi primer acercamiento tangible como diseñador. 

Siempre se te ve cercano a musicxs, ¿creés que parte de tu construcción como diseñador viene de ahí?

La música sin lugar a dudas es para mi una de las principales fuentes de inspiración, me moviliza mucho internamente detenerme a sentirla. Lo cierto es que soy un afortunado por estar rodeado de musicxs que se convirtieron en mi familia. Ahora mismo estoy abriendo un portal divino en mi vida en el que estoy animándome a expresar mucho que tengo adentro en forma de canciones. Lo hago, principalmente, con la ayuda de Kevin Borensztein, que es un tremendo músico y ser humano. 

Después mi parte como diseñador está totalmente construida por la música, creo que todos estamos atravesados ella, por los sonidos en general. 

¿Cómo nació Vacaciones con Gilda? ¿A qué se debe el nombre de la marca?

Vacaciones con Gilda nace como una necesidad de empezar a crear desde otro lugar al que estaba acostumbrado, priorizando la obra por sobre cualquier otra cosa. Es un espacio donde puedo expresarme sin límites, llevando a cabo parte de mis delirios. Todas las prendas de Vacaciones son de piezas únicas y eso es algo que le da un valor agregado. 

Es un proyecto que tengo en conjunto con Gilda, la gata que vive conmigo. Nos conocemos mucho y muy bien entonces decidimos meternos en esta. El nombre nació de un episodio en el que Gilda decidió alejarse de mí durante un tiempo. Esos días fueron muy difíciles y tristes porque se había ido sin avisar. La busqué como un loco por todo el barrio hasta que después de una semana decidió volver. Supongo que se debe haber tomado unas vacaciones de mi. Cuando ella volvió fue como estar de vacaciones.

Uno de los símbolos de vacaciones con Gilda es un yin yang felino y el concepto se ve bastante reflejado en eso. 

¿Creés que la prenda única o la fabricación con poca tirada es el futuro de moda?

No tengo idea a cerca del futuro de la moda, es todo muy inestable e impredecible en esta industria, pero sí visualizo una tendencia que de a poco va a ir acercándose cada vez más al consumo consciente. Es una industria que contamina muchísimo, pero muchísimo al planeta y no va a quedar otra que modificar ciertos hábitos tanto desde las marcas como de los consumidores, que para mí son los que tienen la última palabra ya que se intenta producir lo que se vende y lo que se vende es lo que se compra. 

Nunca me gustó la moda en sí, es decir, lo que está de moda, lo que la gente usa. A la moda le falta personalidad, quieren ser todos iguales pero ojalá, por el bien de todo el universo, se ponga de moda un consumo más consciente. 

¿Cómo encarás la estética de la marca?

Vacaciones con Gilda es un juego en el que me divierto mucho, en este ejercicio lúdico se va construyendo una identidad a medida que voy creando. No me encasillo en una estética o en un estilo muy marcado, no siento que deba seguir una línea o un patrón al cual respetar. Me encanta perderle el respeto a las cosas pero de una forma muy respetuosa. Intento encararla con libertad sin descuidar mi paladar. El hecho de utilizar un “modelo” con la cara tapada puede traer distintas lecturas, todavía no tengo muy claro porque lo hice así, es algo que tiene que ver más con mi inconsciente creo. Seguramente algún día entienda en profundidad porque tomé esa decisión. 

 ¿Cómo trabajás la imagen gráfica y visual de Instagram?

La parte visual y comunicacional es el último eslabón virtual de la obra, ahí intentamos poder generar algo en el seguidor, algo que les llegue y no simplemente querer venderles como una marca de ropa más. No quiero ser una marca de ropa, quiero ser un universo en expansión en el que se encuentren distintas disciplinas artísticas y se fusionen entre sí. Siento que esta todo re infinito como para encasillarse en algo.

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Sobre Hotel Chelsea Mag

Queremos cantarle al amor al peligro. Lanzar un proyecto propio en pleno incendio es un acto cercano al suicidio y eso nos motiva. También es un acto de rebeldía y tozudez. Es hacerle caso al instinto porque no nos sirve estar quietas y mirar la vida pasar.

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