Maca Mona Mu: En tiempo real

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Maca Mona Mu es cantante, compositora y multiinstrumentista. También es una artista prolífica difícil de encasillar. Ahora, ¿para qué encasillar a alguien en el 2021 cuando podemos conocerla a través de su obra? A través de sus canciones, de su conexión con la naturaleza y con otrxs creadorxs.

Si bien en sus discos hay folclore, tango, blues, música popular brasileña y rock, también hay un hilo invisible que parece conectarlos para darles una unidad. Porque digamos algo, Maca tiene una versatilidad que le permite hacer canciones de cualquier género y eso no es algo que veamos seguido. 

Por esto, hablamos con Maca para acercarnos a su obra y mirar de cerca a una cantautora con flexibilidad total. Con ustedes, Maca Mona Mu. 

Los títulos de tus discos están relacionados con el nombre de una planta. ¿De dónde viene esta relación con el mundo botánico? ¿En qué momento comenzaste a sentir la necesidad de volcarlo al mundo de la música?

Soy muy observadora y curiosa de los procesos de la naturaleza. Me inspira y me conmueve la convivencia entre lo natural y la urbanidad: las raíces de los árboles rompen las baldosas de cemento recordándonos de dónde venimos, los brotes de semillas misteriosas que algún pájaro anónimo dejó en la boca del caño de un desagüe, los nidos en la parte exterior de los aires acondicionados, las plantas que crecen en grietas del cemento de los gigantes edificios.

Siento que si observamos el paisaje donde vivimos tenemos el material suficiente para inspirarnos y, a través de las cosas que nos llaman la atención, ver reflejados procesos internos. De niña inventaba canciones, un ejercicio diario que me ayudaba a entender las cosas que veía y transformarlas en melodías.

Mi balcón del sexto piso era un portal panorámico donde podía ver claramente esa convivencia entre lo urbano y lo natural: casas, nidos, edificios, árboles, la plaza, cables atravesando el paisaje y a la vez uniendo todo, pájaros, personas, insectos, escenas, autos, bicicletas, lo que parecía lejano en mi visión estaba muy cerca.

Todos mis álbumes tienen que ver con el mundo botánico. Semillas, mi primer álbum, se refiere al inicio de algo. Si bien había hecho trabajos discográficos antes, era mi primer trabajo como Maca Mona Mu, la primera vez que, de alguna manera, me “hacía cargo” de mi ser cantautora. Y fue un gran desafío. Además, creo que las canciones viajan misteriosamente como semillas y aterrizan en diferentes personas que son la representación de la tierra fértil. 

Bambú, mi segundo álbum, está inspirado en la leyenda japonesa del bambú que cuenta que una vez plantada su semilla tarda 7 años en dar sus primeros brotes. Fue un proceso introspectivo de mucho riego, constancia y presencia. Regar y cuidar una idea sin ver resultados rápidamente.

Y Kalanchoe, mi tercer álbum, está inspirado en esta planta y sus dones: Desarrollar sus raíces en cualquier espacio, incluso en lugares incómodos como una grieta en el cemento en cualquier balcón de Buenos Aires.

Tiene el poder de clonarse a sí misma (por esto hay mucho loop y repetición de sonidos a lo largo de todo el disco). Crece muy rápidamente y, casual y causalmente, el álbum se concretó en unos pocos meses.

Antes que explotara la pandemia lanzaste un álbum triple y un álbum hecho en el marco de la Bienal, ¿qué significó el 2019 para vos? 

El 2019 fue un año de mucha expansión, acción, concreción, no parar un segundo, pero estar haciendo lo que amo. Siento mucho agradecimiento por el recorrido. Conocí seres creativxs, que me inspiraron y me ayudaron a concretar los proyectos, equipos regados con mucho amor, dí clases, salieron del horno estos dos álbumes desde lo más profundo de mi corazón, no tuve tiempo de dudar. Fue un año de creación y entrega.

Después de un 2019 con tanto movimiento, ¿cómo tuviste que adaptar tu proyecto a esta quietud obligada?

Me lo tomé como un retiro espiritual. Más allá de lo terrible que significó para todxs, tuve la oportunidad de, después de un 2019 tan movido, mirar bien hacia adentro, encontrarme con viejos fantasmas, charlar con ellxs, sanar heridas, pedir perdón, agradecer mucho, escribir un montón, crear muchas canciones nuevas, darle más tiempo al cuerpo, nutrirme. En casa comenzamos a compostar, también seguí dando mis cursos de creatividad pero de manera virtual, lo que me dió la oportunidad de conocer gente de muchos lugares y acercarnos más allá de las distancias.

Suena una alarma es un tema hermoso y potente que ya se instaló, ¿de dónde viene la gestación de esa canción?

Es una canción que se me presentó completa en letra y música. Siento que habla de este tiempo. Necesitamos sintonizar urgente con la voz de nuestra conciencia, de lo esencial. La naturaleza hace tiempo nos está insistiendo para que la veamos. Estamos destruyendo el planeta y necesitamos darnos cuenta del valor que tienen los verdaderos cambios y también lo valioso e importante que es transformar el corazón para poder avanzar como humanidad. Ya es tiempo de soltar el miedo y animarnos a crecer.

En vivo hiciste versiones de canciones como Ya no sos igual de 2 minutos o de Nada sirve de Moris y les dejaste tu impronta, ¿por qué elegiste estas dos canciones tan icónicas de la música argentina?

Recuerdo que lo que me impulsó a hacer Ya no sos igual, de 2 minutos, fue la necesidad de despojarla del género. Creo que muchas veces hay demasiado fundamentalismo de los géneros musicales, y me animé a desarmar eso y explorar una nueva forma. La realidad es que en YouTube muchxs seguidores de la banda no quedaron muy conformes y en sus comentarios lo expresaron libremente. Lamentablemente la violencia de sus expresiones me llevó a desactivar los comentarios porque eran muy ofensivos, la mayoría muy indignados por mi “falta de respeto” a la canción.

La verdad es que de chica me gustaba mucho la canción y quise hacerla mía y dejar mi versión. ¡Pido disculpas si ofendí a alguien! ¡Me divertí mucho haciéndola! Si bien hoy en día no es una canción que cante en mi repertorio, me acompañó por mucho tiempo.

De nada sirve la quise cantar porque me parece que es una canción existencialista, que deja en claro que por más que queramos escaparnos de nosotrxs mismxs lo que no resolvés te lo llevás con vos a todos lados. Además, es una canción que, según lo que sé, surgió de una improvisación. Yo creo que a Moris, en ese momento, “le bajó el Santo”, como dicen los brasileros.

Té de brujas es un espacio que creaste en IG Live en el que con otras compañeras compartís herramientas e inspiración y reconexión. ¿Cómo surgió la idea de este espacio?

Té de Brujas nació en el contexto de la pandemia. Un espacio virtual que surgió de la necesidad de encontrarse con compañeras musicales para compartir herramientas de reconexión, rituales, amuletos, infusiones, recomendar discos, libros, y, sobre todo, conocernos un poco más. Me encantó sostenerlo y regarlo tantos meses. Mi deseo es poder hacerlo de manera presencial alguna vez. Han pasado por el Té: Ignacia, More Gemma, Paula Neder, Agustina Paz, Nan Knell, Ania, Nana Arguen, Sof Tot, Rocio Iturralde, Mariana Michi, Rocio Katz, Maria Pien, Maria Ezquiaga, Licina Picón, Clara Besfamille, Chipi Chipi, Mel Muñiz, Dat Garcia, Papina de Palma, Luciana Mocchi, Ine Güemes, Lula Rosenthal, Ines Errandonea, Lorena Astudillo, Flor Giammarche, Jazmin Esquivel, Chifladas Tango, Vane Butera, Anamoli. Y hay tantísimas compañeras que me gustaría que vengan cuando sea presencial. La verdad, me resultó muy nutritiva la experiencia.

En tus posteos de IG hablás seguido de transitar los procesos, ¿en qué proceso sentís que te encontrás ahora?

En este momento, me encuentro ordenando nuevo material que está brotando. Fue un año de muchísima creación: dibujos, escritos, canciones, talleres, muchas ideas y proyectos que ya compartiré con todxs, en su debido momento. Ahora queda regar.

Foto de portada: @malenadenegri

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