Lo onírico de Mueran Humanos

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De Nico Bouvet (TW: @nico_bouvet)

Laguna Cementerio es la pieza audiovisual que Mueran Humanos estrenó recientemente en el festival Pop-Kultur Berlin. Dentro de ella está su nuevo lanzamiento, la canción El Lago, que continúa el sonido más luminoso de su tercer disco, Hospital Lullabies. Así, iniciamos un viaje de sueño y lisergia, un viaje del que no sabemos bien cómo saldremos.

Sueño 1:

Una habitación azul; el rostro rojo de un nene, casi tornasolado; un crucifijo inquieto; flores gigantes en la pared; una oscuridad impaciente y, de fondo, el sonido espectral y deforme de una procesión. Una mujer; otra; los colores azul y rojo que se funden; aparecen formas parecidas a insectos que reptan, dos brujas que aparecen y desaparecen. Neón. Bocas. Senos. Distorsión. Sangre. Después, el pasillo de lo que parece ser una galería de arte.

Sueño 2:

Algo se avecina en medio de una niebla espesa y lechosa: son figuras humanas que tiemblan congeladas; se suceden pantallas de TV. It was nice to die for a while. El sonido atmosférico y somnoliento siempre estuvo en un segundo plano, en medio de ese viaje atmosférico y espectral.

Sueño 3: El Lago

Una secuencia electrónica en medio de una nube que se agita. Emergen las figuras del otro sueño. Una sostiene un bajo y avanza amenazante; la otra, acostada, nos canta con su voz terrible que adormece.

Pies en aguas negras, ¡mirá!

perros lamen nuestras heridas

nadar

nadar

A su lado, un ramo de flores blancas, robadas de un sepulcro. Un crucifijo con una figura negra y rota. Detrás, figuras geométricas de luz.

¡Las nubes en lo alto me quisieron tocar!

¡La ruta que nos lleva parecía flotar!

Todo se desvanece. Quizás vayamos despertando.

No, caeremos nuevamente en un sueño, el último.

Pesadilla 4:

La voz de una niña sin emoción nos habla de hipnosis y ratas bailarinas, y de una cueva con una señora gigante y carbonizada en su interior; menciona un lago turquesa en un territorio ancestral; dice que hay un pasadizo oscuro en cuyo fondo pequeños rostros se ven de forma intermitente al iluminarlos con una luz tenue que muere; hay también una habitación egipcia y una pirámide que es casi inaccesible y un lecho de muerte que invita a dormir para siempre.

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Sobre Hotel Chelsea Mag

Queremos cantarle al amor al peligro. Lanzar un proyecto propio en pleno incendio es un acto cercano al suicidio y eso nos motiva. También es un acto de rebeldía y tozudez. Es hacerle caso al instinto porque no nos sirve estar quietas y mirar la vida pasar.

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