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Ilustro para no olvidar: registro de la arquitectura perdida de Buenos Aires

Por Lara Buonocore (@larabuonocore)

Natalia Kerbabian es arquitecta, artista e ilustradora, entre muchas otras cosas, y nació en Buenos Aires en marzo de 1982. Hace alrededor de unos tres meses, comenzó a investigar las demoliciones de arquitectura de vivienda con valor patrimonial de la ciudad de Buenos Aires, desde 2020 en adelante. A partir de esta investigación, surge Ilustro para no olvidar como forma de registro de la arquitectura que fue demolida o está en riesgo de serlo.

“Debido a los cambios en el código de edificación, estoy observando muchísimas demoliciones en cantidades desmedidas y tiempos récord. Muchas de ellas corresponden a arquitectura patrimonial que define identidad, pertenencia y relato de nuestra historia como ciudad y ciudadanía. Cultura. A esa arquitectura la ilustro y la registro”, nos cuenta Natalia.

La demolición en estos casos no sólo implica la pérdida del patrimonio arquitectónico, cultural y emocional de la ciudad, sino una baja en la calidad de vida de la gente, ya que estos espacios vacíos se destinan a construcciones de gran altura. La edificación constante e indiscriminada, cada vez más frecuente, trae efectos negativos para los habitantes de la ciudad: ruidos constantes e insoportables, polvo y escombros flotando en el aire, la destrucción de la sensación de barro, entre otras cosas.

Aráoz 2532-4, demolida en 2019

Ilustro para no olvidar, además de ser un proyecto artístico, es también y sobre todo emocional, social y cultural: ¿qué es una ciudad sin la arquitectura que la caracteriza desde hace años? Las viviendas que están siendo demolidas no sólo son arquitectura, sino que conforman parte de la identidad de la ciudad: son historias, momentos, y más que nada, una cultura compartida, la materialización del sentimiento de comunidad.

El proyecto se compone de ilustraciones hechas por Natalia en técnica mixta: ilustra a mano alzada con tinta y pluma, y después acuarela en digital. Muchas veces –cuando puede– hace estos dibujos presencialmente, frente a esa casa que está por demolerse; y otras veces, como los espacios que registra ya no están, lo hace desde su estudio-taller a partir de fotografías.

Ahora está reuniendo sus ilustraciones para plasmarlas en un libro que también va a narrar las historias y anécdotas de las personas que comparten con ella sus recuerdos y vivencias en aquellas arquitecturas que habitaron y hoy ya no están. “Es una manera de mantener vivos los relatos, los recuerdos, que las demoliciones interrumpen y rompen por siempre.”

Si les gusta el proyecto, lxs invitamos a comprarle un cafecito a Nati y colaborar con Ilustro para no olvidar.

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