Estudio Baez: Acá no hacen brushing

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Cuando arranqué a interiorizarme en el tema del consumo consciente, siempre lo pensé y orienté para el lado de la indumentaria o de la alimentación. No se me había ocurrido pensarlo en cuanto a los servicios. Consumimos diseñadores independientes y bolsones orgánicos, pero vamos a la peluquería de una gran cadena porque tenemos seteado que es la mejor. 

Durante la cuarentena obligatoria me teñí sola esos dos mechones rubios que tanto vimos por historias de Instagram. El resultado fue que me quedo amarillo y quemado, no sabía quién me iba a arreglar ese desastre. Mi peluquería de gran cadena no tenía una cara visible a quien tirarle un mensaje por WhatsApp que me saque del apuro para no tener que ir a la verdulería como Maradona en los dosmiles. Me saqué una foto y se la mandé a mi amigo peinador Gabo a ver si él me tiraba un point para dejar de pasar verguenza yendo a la verdulería con el pelo debajo de un gorrito de lana. “Hola, amor” me dijo la Gabo, “mirate el vivo que está haciendo ahora La Jesy en Ig, tenes que ir con ella”. Y ahí mirando ese vivo entendí que el consumo también es ir a la peluquería y consumir un servicio en donde ves a la persona responsable del lugar, que te expliquen que va a pasar con tu pelo, que te dediquen tiempo para conocerte, proponerte cosas que vayan con tu personalidad y con lo que queres transmitir. 

Ir a lo de Jesy Baez es eso mismo: una experiencia personalizada que te ofrece una de las creadoras de tendencias, color y corte más vanguardistas que tenemos hoy por hoy. Pasen y descubran Estudio Baez, el lugar en donde Jésica Baez pone arte en tu cabeza. Acá no hacen brushing. 

El equipo de Estudio Baez fotografiado por Nico Pezzola

El fuerte de tu trabajo está en moda ¿te fue difícil entrar en ese mundo?

Al principio, cuando uno se mete en moda es difícil. Primero, fue difícil en el año que arranqué que fueron como los primeros dos mil porque no existía ni Facebook, ni Instagram, ni nada, entonces no existía información, ni escuelas. Creo que había una escuela en Beccar nada más. Pero eso no te garantiza que entres en moda. Entonces fue por una amiga que me empecé a meter y conocí un peinador que me empezó a incluir. 

El círculo estaba muy cerrado, como sigue siendo ahora, pero en ese momento lo era mucho más. Fue un camino de hormiguita todo. Ahora logré fusionar peluquería, que es el oficio que heredé de mi viejo, más la moda que es lo que vengo haciendo y me parece que es un condimento super rico y único, de identidad propia.

Estudio Báez abrió a comienzos del 2020 ¿cómo fue para vos tener tu propio lugar?

Uf, la idea de esto salió de Enrique, Quique, mi papá, que encontró este lugar y me dijo podes poner una pelu. Yo al principio no sabía, estaba indecisa, no sé a la calle. Un día vino y me dijo: van a abrir igual. Como si él hubiese visto todo este futuro, siempre marcando el camino, siempre para adelante. Lo alquilamos, empecé con la obra y lo tomé super enserio. Lo abrí el 23 de enero del 2020 y a los dos meses nos agarró pandemia. En cuarentena todo estaba cerrado y yo estaba como bueno qué hago, lo dejo o no. Después dije no lo voy a dejar porque hubo cinco meses de obra, hay mucha gente involucrada, familia, padres, amigos que viajaban de Mar del Plata para venir a armar esto. Entonces, todo eso tiene mucho más valor que decir: bueno, cierro. 

Lo continúe a pesar de todo con todo lo que eso conllevo y la pérdida de papá fue como un precio pagado. Hoy en día está vivo en el lugar, vos entras y hay un montón de ideas que fueron de Enrique. Por eso digo ¡guau, qué groso! ya la había visto antes irse.

Primero aprendiste el oficio, después fuiste a buscar tu camino en moda y volviste al oficio para tener una peluquería fusionarla con la moda, ¿es así?

Que hoy en día Baez tenga su propia identidad, que hoy en día la gente diga: quiero ir a Baez o quiero tener un estilo Baez, quiere decir que lo estamos logrando. Es un camino de hormiga. Yo a todo esto lo veo después de 20 años, porque empecé cuando tenía 20 profesionalmente y hoy tengo 40. Desde que era chica visualicé este camino y hoy en día se cumplió todo lo que vi.  Es un montón, pero hay que tener constancia, porque el camino no es fácil.

¿Crees que heredaste el emprender y la constancia en el trabajo?

¡Qué decirte! Quique era un loco. Se levantaba a las 7 de la mañana y venía a casa a las 11. Todos los días, el feriado o domingo también trabajaba, era de los viejos de antes. De esta se sale trabajando, eso es lo que me inculcó. Vos me ves a mi y estoy 24/7 activa, porque no se hacer otra cosa más que trabajar.

Es muy loco lo que me decis en esto de que como es que Estudio Baez tiene su estilo. Más allá de eso, en estos 20 años que te dedicas a esto, tenes una impronta y una identidad.

Si, que fue buscada. Yo creo que es con el proceso creativo y la maduración de uno también.

¿Cómo fue tu proceso creativo o tu proceso de identidad?

Yo siempre me consideré una chica, adolescente, mujer diferente al estándar. Nunca me gustó vestirme igual que todas, nunca fui al mismo lugar en masa, siempre escuchaba música diferente. Podía escuchar hardcore, Metallica, psicodélico, lo que sea pero siempre me identifiqué con ser diferente. Y creo que la búsqueda fue eso también. Me gusta la moda, el cine, y diferenciarme desde ese lugar.

Lo que me estás diciendo es que diferentes artes…

Influenciaron en lo que hoy soy yo y lo que hoy es Estudio Baez. Ese es el proceso creativo, ¿no?, que te gusten muchas cosas y que a su vez tomes de todo eso un poquito de cada cosa y lo hagas propio.

Gran metodología del desarrollo de la creatividad. No solo consumo lo mío, si no que tambíen consumo otras cosas que hacen impacto en mi materia. 

Que van a impactar de alguna manera en tu proceso creativo hasta llegar y lograr tu propia identidad que sea única, que no sea copia. Sabemos que las copias son truchas siempre, así que siempre hay que enfocarse en uno, en la idea.

Con respecto a eso, hablemos de cómo trabajas un estilo sin géneros en cortes. Por ejemplo, el mullet a principio de los 2000 era un corte de varón y hoy es un corte que las mujeres llevan. ¿Cómo ves el cambio de paradigma? Porque así como se está perdiendo el género en la ropa, siento que estudio Baez es esto, una identidad sin género.  

Me parece que es algo que hoy en día, con las nuevas personas, nuevos adolescentes, nuevo cambio social se está sintiendo. Yo lo que propongo son cortes que no tengan género, que vos tengas tu estilo y digas creo que este corte me va y lo llevo, lo encaro, lo tomo mío y lo empoderó y voy adelante. Lo que propongo es que a un corte lo pueda llevar tanto un chico como una chica. Acá entran y yo no veo género, veo individuos, personas que pueden llevar un estilo único en sus cabezas, eso es lo que yo propongo y lo que me llena y me apasiona. Si alguien viene, ponele una chica y quiere algo estándar y quiere mechitas, eso es algo muy aburrido, no es algo que me llene el alma, prefiero hacer lo otro, proponer lo mío: sin género.

La gente viene a Baez a encontrar una identidad para su cabeza, ¿Cómo trabajas esa búsqueda?

Cuando desarrollamos un corte lo primero que hago es charlarlo con la persona, ver en qué ambiente social se mueve, que le gustaría, necesito referencias, cómo se viste, todo eso va a sumar donde yo voy a llegar en cuanto al diseño del corte. Y que se vaya contenta y que si no esta segura, que se sienta segura y que lo tome propio. Entonces, no es que yo lo hago, si no que lo hacemos ambos, los dos juntos.

¿Cuáles son las tendencias que se vienen en cuanto a corte y color?

Te voy a decir tres que es lo que estoy viendo y analizando en ese nuevo cambio que trajo la pandemia. El primero es el mullet, que lo están eligiendo en todas sus formas. Es un corte sin género, con sus colores, con sus formas, con sus texturas, puede ser largo o corto. Me están pidiendo mucho eso y creo que ya está implementado. Luego, las texturas, los shaggys, esos cortes bien en capa, bien texturizados y bien armaditos que llevan su tiempo pero que los transformo en cada clienta que entra. No es que un corte se llevan todos, es muy personalizado. Y después lo que veo es que vienen mucho los colores, bloques de colores, que no hace falta decolorar toda la cabeza, son bloquecitos que van a realzar el corte que haga. Un pequeño acento dentro del corte, muy minimalista a su vez, que me parecen que son super hermosos.

Este sábado el estudio cumple su primer año, gran momento para que se den una vuelta y actualicen su corte y color!

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