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CAROLA ZELASCHI: «Hay que hacer y dársela en la pera con todo»

Carola Zelaschi es música y tiene 27 años. Tiene una banda de punk noise que se llama Blanco Teta, tiene un dúo con Tomás Aristimuño, toca la bata en la banda de Lucy Patané y este año sacó Panal, su primer disco solista.

Panal se presentó en plataformas digitales en marzo y por su estructura, contenido y riesgo se perfila como uno de los álbumes del 2019. Salió después de dos años de laburo y ese proceso quedó plasmado en ocho canciones instrumentales, ultra sensoriales, en las que participan aproximadamente 15 músicos de diferentes palos.

El Gonzervatory es un workshop, que en su primera edición se organizó en París, para jóvenes músicos de todo el mundo, donde se realizan clases magistrales con artistas invitados, y termina con un gran concierto. A la convocatoria la realiza Chilly Gonzales, el excéntrico pianista, productor discográfico, compositor y colaborador habitual de músicos como Daft Punk, Peaches o Feist. 

Pero ¿qué tienen que hacer los músicos para ganarse un viaje gratis a Europa a estudiar en una escuela descontracturada y de primer nivel? Inscribirse en una plataforma digital, subir un video a Youtube mostrando sus proyectos, componer una canción y esperar a que el talento los acompañe. 

La convocatoria cerró el 2 de mayo y los ganadores finales fueron anunciados el 17 de junio. Carola subió un video en YouTube mostrando Panal y las diferentes formaciones en las que está. Adivinen quién se va a Berlín en octubre.

Por todo esto nos juntamos con ella en un bar para charlar de su disco, de las bandas de las que participa, de la música actual, de la chica que está detrás de la batería. 

Capítulo 1: El disco

Panal es una historia circular sin letra, Llegar es la introducción, en Lilith está el problema y en Tepoz el final feliz cierra perfecto con el “había una vez” del comienzo del cuento.

¿Cómo fue el proceso de grabación del disco?

Juntaba guita e iba grabando, sabía que quería que sea un experimento sociológico desde el germen, sabía eso antes de que esté la música. Quería que estén presentes muchas personas, que sea tal formación.

¿En qué momento te diste cuenta de que en estas grabaciones tenías un disco? ¿o siempre supiste que estabas grabando un disco entero sin saber cuándo lo ibas a terminar?

Sabía que lo iba a terminar sea como sea, en el tiempo que me lleve, pero no sabía si lo iba a poder tocar en vivo alguna vez porque es mucha movida. Son muchas personas, en la presentación el ensamble estaba un poco reducido porque ponele faltaban dos o tres músicos pero después es bastante leal a todo lo que está dentro del disco. 

Además Panal va a contracorriente. Pensa que en festivales mainstream hay cada vez menos músicos en vivo tocando, que está buenísimo porque para hacer giras es mucho más práctico, eso me pasa con el dúo que tengo con Tomás Aristimuño, pero también me divierte ir a contracorriente. Usar instrumentos acústicos, hacer todo instrumental es un quilombo, una patada al mainstream. A veces me pongo a pensar y creo que estoy haciendo cualquiera. 

¿Cómo le pusiste orden a tus ideas? 

Una de las cosas más difíciles del disco fueron los desarrollos de las ideas, no hay estructura de canción, empezaba y era un lienzo en blanco. Entonces me puse a escuchar música instrumental. En su momento escuchaba mucho las bandas de sonido de Jonny Greenwood, que es el guitarrista de Radiohead, que hizo la música para Petróleo sangriento y The Master. Él tenía una banda de rock y hacia su música orquestal aparte. 

Hay un tema que tiene una melodía que es re Games of thrones, pero si me veo todas las series, y escucho los soundtracks de las series, ¿cómo no va a haber algo de eso en lo que hago?

Me gusta mucho Ryuichi Sakamoto. Todas las cosas de programaciones de Panal tienen mucho que ver con los discos que tiene él con Alva Noto, que es un chabón que hace electrónica. 

¿Por qué instrumental? ¿Querías hacer algo distinto a tus otros proyectos? 

Hice lo que me salió en el momento sin ningún tipo de limitaciones. Yo canto, pero siempre me resultó muy complicado ponerle letra a una melodía. La canción es un arte multidisciplinario, tiene letra y música. Además, me di cuenta que quería explorar mucho los instrumentos, quería aprender de todos, ese era el flash. 

¿Cómo fue la convocatoria a grabar? ¿Los músicos fueron apareciendo naturalmente?

Si, en realidad iba a estar mi maestro Alejandro Terán, él es que el me impulsó. Yo tenía esta idea hace un montón de tiempo pero no la hacía porque me decía: “Carola, es mucho quilombo porque no te dejas de joder”. También me pasaba que me ponía a componer y ponía un arpa y ahí paraba porque ¿de dónde carajos iba a sacar un arpa?, entonces lo desechaba. Ahí es cuando apareció mi maestro y me dijo: “hacelo, después te arreglas”. Él es un torbellino de hacer, hacer, hacer y no prejuzgar tanto de antemano.

Alejandro iba a tocar y me iba a acompañar en todo este proceso y hace un mes tuvo un problema de salud power. Fue una preocupación pero por suerte está bien, ya está en la casa pero no puede tocar. Por él entró una clarinetista, una gran jugadora. También se fue Fernando Kabusacki pero entró Leo que es un guitarrista que no conocía. 

Hay un montón de amigos, hay otros que no son mis amigos pero siempre busco gente humanamente que se ponga la 10, es difícil sino, si hay alguien demasiado individualista cagaste. 

El disco dura 28 minutos ¿fue pensado para ser escuchado de un solo saque? 

Salió así, lo que sí pensé es a las canciones como si fueran episodios de una serie. Eso fue una de las cosas que más me complicó para tocarlo en vivo después, porque no solo tocan muchas personas sino que también cambia el ensamble. Entonces canción a canción o episodio tras episodio cambian los personajes pero está todo conectado. No es casualidad que cada vez estemos viendo más series que pelis. 

Cortesía @violemorano

Capítulo 2: La presentación

Panal se presentó el 25 de mayo en Roseti Bar, Chacarita. Hacía muchísimo frío y un paro de transporte amenazaba, a los más de 13 músicos que tenían que salir a escena y al público, a que pudieran llegar a la cita de presentación del disco. Ni bien llega al bar donde nos encontramos Carola me dice que ya había organizado todo con amigos y familia y que ellos se iban a encargar de mover a los músicos. 

Dice no entrar en el mundo jazzero porque los que están haciendo jazz están en otro flash, más atonal, súper experimental. Dice no tener nada que ver con un cantautor. Por eso, eligió a la multifacética Mene Savasta para abrir la jornada. “Mene también es un elemento re freak porque ella también es académica pero le gusta el pop”, dice antes de tomarse otro trago de whisky. 

¿Cómo salió la fecha para presentar el disco? 

Como un evento especial. Al ser una formación de tanto músicos muchos se conocieron ahí nomás, además de lo musical fue un experimento social. Lo organicé con la ayuda de Che Agencia porque sola no iba a poder. 

Estuvieron dos chicas laburando con retroproyector en vivo, Gise Cukier que es diseñadora gráfica con sus propias figuras y Loló Bonfanti, que es artística plástica, proyectando sus esculturas con linterna. Pensé el show en vivo como una obra y exploté todas mis capacidades como ser humano estando atenta a todo. Así que fue divertido, interesante. Esto es prueba y error todo el tiempo, pero creo que vale la pena. Hay que hacer y dársela en la pera con todo. 

¿Qué es esa locura de cuerdas que hiciste para el track 5 con Lucy Patané y Fernando Kabusacki? 

Yo tenía ganas de que haya dos guitarristas muy distintos cruzados en un tema. Y por h o por b no me animé a decirle a Lucy en el momento y es algo que me vengo a acordar ahora empezando los ensayos. Entonces, no la llamé y terminó grabando todo Kabusacki y ahora en vivo iba a tocar Kabusacki pero al final me cambió por Roberto Pettinato. 

Cuestión que por él viene Leo Fernández, que es un re jazzero. Y a Lucy, al final le pasé el tema y fue hermoso, cada uno con su impronta. Me interesaba esa cruza de dos guitarristas con peso y de ver su funcionamiento, una piba y un chabón de dos palos distintos. Lucy siempre me interesó como guitarrista, me parece increíble. El disco no es solo música, tiene que ver mucho con lo social y con los encuentros. No es tanto como mostrar la música de Carola sino un estamos en esta. Yo me pongo al hombro el proyecto pero estamos en esta. 

¿Cómo te sentís con esto de estar presentando una novedad?

La idea de ensamble no es algo novedoso en sí, porque si vas al ambiente del jazz o de los experimental, incluso de la música clásica, este tipo de ensambles suceden un montón, estoy re en contacto con esos mundos también. Pero lo que sí siento es que en el ambiente del rock, de la música más alternativa, under, no está. No lo pensé de antemano, me siento confundida, hay veces que digo estás flashando, estás haciendo todo lo contrario a tus amigos, y después digo okey, es lo que me está tocando ahora y a veces me envalentona y a veces todo lo contrario. A veces digo, ah bueno perfecto, no lo está haciendo nadie en este momento, okey, pero qué laburo.

¿Cómo compartís Panal con tus otros proyectos?

A lo ninja. Hubo poco ensayo y no creo que haya más salvo que haya mucho dinero en un futuro. Me levanto muy temprano, me organizo el día muy zarpado, porque aparte de que tengo otros proyectos doy clases, mantengo bien mi vida social, pero soy muy meticulosa con mi agenda. Lo fui aprendiendo con los años, siempre tuve muchas cosas para hacer. 

Cortesía @nadialguzman

Capítulo 3: La chica detrás de la batería

Además de este proyecto, también forma parte de Blanco Teta, de un dúo con Tomás Aristimuño y de la power banda de Lucy Patané.  

¿Cuál fue tu primer instrumento?

La bata, siempre fue mi instrumento principal. En todas las bandas que toco soy la baterista. 

En un momento, pensé que iba a ser jazzera porque era lo que estaba estudiando, después tiré todo a la mierda. Me rompí las bolas de las críticas y me dio paja. Necesitaba liberarme, hacer algo grasa, popular y yo no me sentí identificada. Me aportaron una parte re linda pero me sentí encerrada. 

Con las chicas jazzeras no tengo ese flash, me re invitar a zapar y a tocar free. Era una más un mambo de profesores. En el ambiente hay muchos chabones y pocas pibas, pero las pibas que están están muy activas y pisando re fuerte. 

¿Cómo fue tu formación? 

Estudié en la escuela de música contemporánea, que es una escuela de música popular, ahí estaban los jazzeros, me tuvieron cagando, estudié con profesores muy zarpados como Sergio Verdinelli. Cuando terminé ahí quise entrar al Manuel de Falla, no entré, quedé en lista de espera. Pero al año siguiente me pasaron un montón de cosas y no quise entrar. Fui al IUNA, pero duré un año, sentía que no podía complementarlo con mi otra vida, es pesado 8 a.m. tenés que estar ahí, le tenés que dedicar bocha de tiempo a la carrera sino la colgas 12 años. Hice dos carreras en paralelo ese año: percusión y composición. Me fui porque me agarró claustrofobia de que me digan mucho lo que tengo que hacer, que esto está bien que esto está mal. Y está buenísimo en algunos contextos, hay gente para todo, hay gente que le re funciona. 

Un día le escribí a Alejandro Terán por Facebook y le pregunté si no daba clases, yo ni lo conocía. Me dijo que no daba pero que fuera a probar a ver qué onda. Terán me vio llegar académica y snob. Entonces hubo una clase en la que me puso Rihanna y me dijo para la próxima vas a hacer un tema como si se lo tuvieras que vender a ella. No solo fue re difícil, sino que me acordé que cuando era chica escuchaba Britney al palo. Y ¿a quién le voy a mentir?… Eso también forma parte de mí.

Necesitaba que alguien me lo valide y que me dijera que no hay nada que esté mal. Porque no hay nada que esté mal en el arte en general. Te puede gustar o no te puede gustar pero no que este mal. No hay bien o mal. 

Desde que empezaste a hacer música estuviste mayormente acompañada por mujeres, si bien en Blanco Teta hay un chico y tenés un dúo con Aristimuño, siempre te rodeaste de chicas. ¿Tuviste alguna que te impactara nivel quiero hacer lo que hace ella? 

Lo que me pasó con las mujeres cuando era chica era que las chicas pop de los 90s eran talentosísimas pero no componían. Entonces, me dije que no quería ser cantante porque quería meterme en la movida de componer así que por eso elegí un instrumento. 

Y después empecé a escuchar a Fiona Apple, Cat Power, Feist, Regina Spektor. Ahí encontré un equipo de pibas que cantaban pero que también se hacían cargo de su música. Lady Gaga es re popstar, compone todo, produce ella.  

A nivel nacional Lucy Patané y Mene Savasta me parecen zarpadas pero son mis amigas. No tiene nada que ver con mi palo pero me gusta mucho Esmeralda Escalante, escuché lo que está haciendo solista porque le voy a producir un tema y es muy delicado, tiene algo de bolero que me copa. 

Cuando era muy chica y recién comenzaba a tocar la bata me re gustaba Andrea Álvarez. Mi vieja terminó de aceptar que tocara la batería porque fuimos a verla y ahí a ella le cuadró.

¿Cuáles son los músicos de la escena local que te gusten en vivo?

En vivo, Nahuel Briones me gusta mucho, yo sentí que estaba sucediendo algo especial cuando lo vi. Me flashea él como performance, su construcción de personaje. Paula Maffia en el Xirgú fue muy épica, ella también tenía mucha gente circulando.

Me gustaría ver a Barbi Recanati, me dijeron que es muy punk y sé que me va a gustar eso. La cantante de Blanco Teta tiene un proyecto con un gran despliegue, tiene unas visuales a través de un tul gigante, toda la música es medio freak, ella se re viste. El proyecto se llama Instrumento óptico y es muy interdisciplinario. Me gustaron discos más que vivos.

¿Tenés algún músico que tengas pendiente ver? 

Cuando vino David Byrne no fui y me dijeron que fue alucinante. A St. Vincent también la tengo en la mira. Ellos dos hacen pop pero van a la vanguardia siempre, yo creo que el factor riesgo es clave. No es una cuestión de género, es una cuestión de riesgo. Si vos estás haciendo una puta fórmula que ya sabes que le funcionó al que tenés al lado, sos un embole, amigo. Y eso re pasa en Buenos Aires, no digo que está bien o está mal, me aburre. 
Francisca y los exploradores fue una de las primeras bandas en cantar con poca consonante. Y esta bueno lo que hace, solo que ahora hay un montón de bandas que hacen lo mismo. 

Foto portada: Nadia Guzmán (@nadialguzman)

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