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BANANA LIBROS: «No me banco esa idea apocalíptica de que el libro es algo que se va a morir»

Banana libros (@bananalibros) es una librería on line dirigida, custodiada y curada por Mariana D’erasmo. El proyecto comenzó mientras no la pasaba bien en la oficina. Dándole vueltas al asunto decidió escuchar una voz interna que le decía: anda por lo que querés. Lo que quería estaba relacionado con los libros, un amor que se afianzó mientras leía Stephen King en los veranos familiar en Villa Gesell, pero esa es otra historia.

Banana arrancó hace tres años como un juego y se convirtió en una realidad. Banana convirtió a curiosos que buceaban en su Instagram en clientes, a clientes en lectores y a lectores en amigues.

¿Cómo pasó de estar triste en la oficina a tener un proyecto de más de 13.000 seguidores que se mueve sin parar? En esta entrevista lo van a saber.

¿Quiénes están detrás de Banana Libros? 

Estoy yo, Mariana D’erasmo. Nico, mi marido, me ayuda a armar y desarmar cajas, me ayuda a traer y llevar. Pero, básicamente, estoy yo sola. Banana responde a mis gustos personales. Voy trayendo los que me gustaría leer, los que me gustaría recomendarle a mis amigues, los autores que me interensan por algún tema en particular, que responde a un capricho y a una búsqueda personal sin rumbo.

Si traigo libros que después no me gustan lo que hago es sacarlos de catálogo, así de sencillo. A veces hay más libros, a veces hay menos, a veces tengo más tiempo para leer, a veces tengo más guita para comprar y traigo, a veces no. A veces se hace difícil y hay que decirlo también, esta economía está muy en contra del mundo editorial, no es fácil que el negocio prospere, pero la voy remando, por suerte tengo gente que siento que se copa con la propuesta. Me cuesta un poco poner la cara y hacerme cargo de que esto soy yo, pero bueno, la verdad es que es el proyecto que más me enorgullece.

Banana arrancó en el 2016, ¿qué cambió desde ese comienzo a hoy?

Todo me cambió, la vida en general. Primero porque arranqué Banana como si fuera una joda. Usé un momento en el que estaba mal en la oficina para pensar cuál sería mi librería ideal. A mí me gusta mucho comprar on line, pero también me copa ir a librerías, oler los libros, tocarlos. Igual, lo que me llama a la lectura no es el tacto con el libro sino las ansias que tengo por leer, la curiosidad imparable que me carcome, entonces las compras on line así, para una adicta como yo, son ideales. A parte tengo luna en acuario, pero eso después lo charlamos.

Empecé a soñar como sería mi librería on line favorita, porque las que yo conocía eran de grandes cadenas y no me gustaban. No había una más curada o protegida, que respetara el nivel de cliente que sentía que era. Un día, abrí una tienda nube sin contarle a nadie, todo esto sola, embolada en una oficina, jugando. La tienda nube tenía un mes de prueba, así que en ese mes organicé como sería mi librería y les empecé a mandar mails sin parar a las distribuidoras.

Nadie me entendía porque les decía “quiero tener una librería pero todavía no tengo nada para mostrarte, pero va a ser espectacular”. Obvio, no me dieron ni pelota, pero después algunas editoriales más independientes se prendieron entonces dije «bueno, la tengo que formalizar». Empecé a hacer los trámites legales, como el monotributo, las facturas. Dije “bueno, que dure lo que dure, total ya fue, es un juego”. Y así arrancó.

El tema es que después el juego empezó a copar todos los aspectos de mi vida, porque, obviamente, así como me banco ocho horas en una oficina, tengo esto otro que me gusta tanto y que me despierta una parte mía que apago cuando entro al laburo.

Pero bueno, la gente se empezó a copar. A mí me costaba esa parte de decir «tengo una voz, ¿le interesa a alguien lo que tengo para decir?», me cuesta mucho reconocer el valor de mis ideas o de mis gustos y Banana me ayudó mucho en eso. Eso fue lo que más cambió en estos tres años, me ayudó a fortalecerme, básicamente. A sentir que vale la pena lo que me gusta, que tiene un eco.

Cambió un montón también mi idea de la vida, ahora todo lo que estoy haciendo está relacionado con Banana, todos los pasos que doy, estoy intentando dedicarme a esto a full.     

También cambié yo, cambiaron mi días, cambió mi rutina. Realmente estoy segura de que quiero dedicarme a esto, me siento más fuerte aunque la economía no acompañe. Cambió mi idea de los lectores que tiene este país, que me parece que son grandes lectores. No me banco esa idea apocalíptica de que el libro es algo que se va a morir, o que no hay gente que lea. Tuve mucha suerte o no sé qué es lo que pasa, a mí se me acerca la gente que está vibrando la misma que yo y es gente que lee con la misma pasión que la mía. Una de las cosas más lindas que me dio Banana es encontrar a mis pares, me sentí como en el vídeo de Blind Melon de la abejita (Not rain). Siempre me sentí medio rara, me crié en una familia que no leía mucho, clase media de La Matanza. Y yo tenía esa curiosidad incansable que no tenía con quien compartir. Cuando lo conocí a Nico fue la primera persona con la que me sentí 100% libre para ser la persona que era y que quería ser, fue como llegar a mi casa sacarme los zapatos y ponerme las pantuflas, esa sensación. Banana acrecentó mucho eso porque me dio pares, amigas, me hizo conocer y recorrer caminos que nunca me había imaginado.

Me quedé pensando en eso de que tenés los libros que querés, ¿cómo hacés para definir el catálogo?

Voy trayendo cosas que me van interesando tener en casa, suelo comprar un poco para Banana y un poco para mí. Vendo libros nuevos, no vendo usados porque no es un mercado que me interese. Yo consumo bastante libro usado pero me parece que ya existen las librerías lindas de usados y no es un mercado que quiera explorar. No me gustaría tener que competir con Aristipo, Walrus y Booksellar porque ellos me parecen espectaculares. Me gustan los libros nuevos aparte, y voy trayendo según lo que me gustaría leer. Algunas novedades, otras cosas no tan nuevas que nunca tuve tiempo de leer y ahora quiero, libros que ya leí y me encantan y quiero recomendar.

¿Cómo tratas de romper la barrera de la impersonalidad que muchas veces da comprar por internet? Leí que también tenés fichas de lectores, ¿cómo es eso?

Mirá, por eso empecé ir a ferias. Así encontré la feria ideal para eso que es la de Juntas. Es la única a la que voy actualmente, no porque sea la única a la que quiero ir sino porque no me da para ir a muchas, las ferias son re cansadoras y no tengo más tiempo entre eso y la oficina. Pero ahí tengo un termómetro de lo que opina la gente de mi catálogo, a veces funciona re bien y llevo una valija enorme de libros y los vendo todos. A veces no vendo nada y me quiero morir, pero me sirve, la gente me pregunta muchas cosas. A veces me cuesta porque soy bastante tímida y siento que puedo ser más sincera on line que en persona porque hay muchas barreras, porque estoy pensando que pensaran de mí, que dirán de mi cara, lo corporal es una barrera que me detiene un poco y la verdad que es algo que Banana me obligó a laburar. Cuando viene la gente a la feria hablo mucho, me termino haciendo amigas.

Lo de las fichas de lectores fue cambiando con el tiempo. Al principio tenía unas fichitas en papel, pero era un quilombo y los gatos se las comieron. Entonces tengo unos archivos donde voy anotando qué van comprando los clientes más usuales de la librería, para que cuando me pregunten saber que recomendarles. A veces le mando un mensaje «che, estuviste leyendo esto ¿que te pareció?», a veces me pasa que leo un libro y ya sé a cuál de mis clientes le va a gustar.

Los sábados estás en la feria Juntas, ¿soles militar algunos libros para que los clientes se lo lleven? Digo, aprovechando que ahí los tenés cara a cara y se puede charlar un poquito más.

Lo de la feria Juntas es un sábado al mes y sí, milito muchos mis gustos. Voy a defender a capa y espada libros que leí y me coparon, libros que quiero que la gente lea. Me pasa que hay modas de libros que yo no termino de entender. Uso todos los argumentos que puedo, a veces les hablo sin parar, les quemo la cabeza y se lo terminan llevando para que me calle.

Igual, no soy una vendedora muy rompepelotas, como que me gusta que la gente se acerque, mire tranquila, y, si me preguntan algo, me da pie y empiezo hablar y ahí no paro. Como a mí siempre me gusta elegir sola, no me gusta que me rompan las pelotas, no les estoy encima. Trato de no molestar, si veo que la persona me hace un gesto, me mira o algo, ahí voy al ataque, básicamente.

¿Cómo te proyectás de acá en más?

Para el año que viene tengo varios proyectos en borrador. Dar talleres, por ejemplo. Ya di un taller de Tarot y poesía con Nati Romero. No sé si hablamos mucho del tema, pero a mí me re copa el tarot. Mi vida está divida entre la oficina, las sesiones, la librería. Desde que empecé a estudiar tarot hace 10 años, hice un millón de cursos en un montón de escuelas, y, desde ahí, todo lo que leo o miro, las películas, los libros, las personas, todo está teñido con el tarot, porque, inevitablemente, si lo usas como herramienta, es algo que te acompaña para siempre. Me di cuenta de que todo lo que leía lo asociaba con los arcanos. Entonces empecé a ir a un taller de escritura con Nati Romero, que es lo más, y empecé a escribir poesía, y me di cuenta de que todas las poesías las terminaba relacionando con el tarot. Todas nuestras charlas derivaban ahí. Nos terminamos haciendo re amigas y decidimos hacer un taller juntas, que es, básicamente, estudiar los arcanos mayores, que son como las figuras (el mago, el loca, la papisa, la emperatriz), con una mirada poética. Estudiamos los arcanos, y vimos que poemas para nosotras encarnan esos arcanos. Estoy re entusiasmada con ese taller. Son re intensos, como cinco horas cada día.

Y después tengo ganas de hacer algún taller de lectura, tengo ganas de sumar talleres, tengo que vencer mi mayor miedo que es poner la cara, presentarme como alguien que tiene algo para decir. Yo sé que tengo algo para decir, pero me cuesta presentarlo. Creo que el año que viene ya me tengo que dejar de romper las pelotas y hacerme cargo de eso que me está latiendo adentro hace un montón. Mi proyecto es mandar a la mierda los laburos que no dicen nada, que no tienen corazón y dedicarme a esto que se lleva lo mejor de mí.

https://www.instagram.com/p/B52kAEyg1tR/

Trabajas de vender y recomendar libros, ¿quiénes son las personas que alimentan ese caudal? Dicho más en criollo: ¿quiénes son tus lectores preferidos? Esos que te recomiendan a vos novedades o libros que te pueden llegar a gustar.

Tengo clientas que son muy buenas lectoras. Hablo en femenino porque tengo muchas clientas, la mayoría de las compradoras de Banana son minas. Y cada vez que les leo un libro estoy esperando fervientemente que me respondan qué les pareció o que me pidan otras cosas o que me pregunten. Estoy siempre a la pesca, mi caudal es infinito. Estoy todo el tiempo calculando cuántos libros leí en lo que va del año, cuántos me quedan por leer, cuántos tengo que no logré leer que quiero, esa idea me enloquece. Yo pensé que la librería iba a calmarla, pero lo que hizo fue enardecerla y es tremendo eso, porque si me dejo galopar por esa idea me voy al carajo.

En cuanto a mis lectores favoritos, me re interesa lo que opina Santiago Llach o Nati Romero, que los sigo en las redes y miro y me interesa. Si Sil Giaganti recomienda un libro, voy y me lo compro porque sé que lo le gusta a ella a mí me suele re gustar. Otra es Ceci de The black cat, una genia que tiene una escuelita de inglés en San Telmo, en una galería re linda. Nos conocimos por las redes pero quedamos muy buena onda porque es lo más y ella suele hacer varios club de lecturas en inglés y en castellano y lee mucho y recomienda muy bien.

Las chicas de Fera Design también alimentan el caudal que decís. Con Jose Schargo, la ilustradora, sacamos un libro de tarot con un mazo. Básicamente inventamos un mazo de tarot basado en el que ya conocemos pero con ilustraciones nuevas. Jose lee mucho, me re interesa cuando me viene a decir algún libro o recomendar algo, lo anoto porque sé que me va a gustar. Y después sigo un millón de cuentas de afuera, voy viendo que me pinta.

La verdad que tengo varios clientes que me piden cosas y yo me vuelvo loca porque se que me van a gustar. Después sigo muchas cuentas de gente que le gusta leer y voy pispiando así. Estoy todo el día mirando a ver qué novedad va a salir, al principio me comía cualquier buzón, eso también puede ser que cambió dentro de mi hasta ahora. Fui afilando un poco el ojo de lo que sé que puede estar bueno y me va a gustar y se puede llegar a vender porque lo voy a recomendar con pasión.

Para terminar me gustaría que nos cuentes cuáles fueron tus últimas 3 lecturas.

Leí Cometierra, de Dolores Reyes, que me pareció espectacular y me sorprendió porque no pensé que me iba a gustar tanto. Leí Mi abandono de Peter Rock, básicamente porque había visto la película Leave not treace que me había encantado y me gustó, pero, no sé, no le daría cinco bananitas, sino tres. Igual, me pareció re interesante, lo recomendaría porque la historia es buena. Y también leí El amigo, de Sigrid Nunez, que me pareció muy bueno. Los tres son cortitos. En este momento estoy leyendo Los testamentos de Atwood, que voy por la mitad y me está gustando bastante. El que quiero arrancar ya es el último de Knausgard, El fin, porque lo amo mucho y estoy debatiendo si leerlo o no leerlo porque capaz no quiero que se termine.

Foto de portada: @rochifuhr para feria JUNTAS

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